El mim estrena nuevos talleres de verano
Descripción
El cerebro no solo percibe, también interpreta. Busca patrones, reconoce formas, inventa simetrías, descarta lo que no importa y completa lo que falta. Esa habilidad es la que nos permite leer el cielo, mantener el equilibrio, entender un paisaje o caer en ilusiones visuales.
Sobre las increíbles capacidades y complejidades del cerebro humano, y desde la mirada de distintas disciplinas como la física o la astronomía, es que tratarán los nuevos talleres de verano del Museo Interactivo Mirador, que comenzarán a funcionar desde el martes 13 de enero y hasta fines de febrero.
Entre caerse y no caerse es el nombre de una de esas experiencias, la cual abarcará la temática del equilibrio y centro de masa, para descubrir cómo se sostiene realmente el mundo. A través de pequeños desafíos y objetos inesperados, las personas exploran qué es el centro de masa y por qué algunos equilibrios parecen imposibles, permitiendo ver en acción cómo es que el cerebro calcula nuestra estabilidad sin que lo notemos.
La percepción es una temática que siempre resulta muy atractiva para los visitantes del museo, por eso es que se crearon dos talleres en torno a este fenómeno. En Veo, veo ¿Qué ves?, podrán comprobar que el cerebro construye la realidad a partir de atajos perceptivos, lo que comprobarán a través de imágenes engañosas, sonidos imposibles y sensaciones corporales inesperadas; y en Lo que ves y oyes ¿Es real?, abordará el concepto de pareidolia visual y auditiva, donde se explorarán ilusiones visuales y auditivas para comprobar que el cerebro completa información, arma patrones donde no existen y, a veces, interpreta más de la cuenta.
Finalmente, en Arqueólogos del cosmos, se explorará la estructura interna de los cúmulos globulares, agrupaciones esféricas y densas de cientos de miles a millones de estrellas muy antiguas, unidas gravitacionalmente y orbitando en el halo de las galaxias, como una maravillosa puerta de entrada para descubrir cómo los astrónomos leen estos objetos para reconstruir la historia de la galaxia, mientras reflexionamos sobre la forma en que el cerebro humano percibe el tiempo.
