Concierto 7: Réquiem de Guerra
Descripción
Hay obras que no se escuchan, sino que se enfrentan. En el Réquiem de guerra (1962), una pieza escrita en un mundo dividido por la Guerra Fría, Britten une la liturgia de la misa de difuntos con los poemas de Wilfred Owen. Buscaba, de este modo, honrar la memoria de tantos soldados caídos por culpa de la codicia y el afán de poder.
Desde el primer compás, coros de adultos y niños, dos orquestas y voces solistas se mueven entre el cielo y el campo de batalla en lo que es tanto una súplica como una protesta. El resultado es una obra monumental, estremecedora, donde el lamento por los muertos se entrelaza con los versos antibélicos de un joven soldado que pereció durante la Gran Guerra. Más que un réquiem, es un espejo del siglo XX en el que la fe tropieza con la violencia y las huellas de la deshumanización.
En la música de Britten conviven la belleza y el horror, el canto sobre lo sagrado y la esperanza de que se haya aprendido algo de los errores pasados. Britten no compuso un réquiem para los muertos, sino para los vivos. En cada acorde se escucha la tensión entre la esperanza y la desesperación, entre la indiferencia y la culpa. ¿Cómo seguir adelante ante tanto dolor? Pocas obras nos interpelan con tanta lucidez a mirar nuestras propias creencias sobre la tragedia, la piedad y el perdón.
